En la bola depositaba su simiente y la enterraba durante un tiempo para después desenterrarla y arrojarla al agua. Más tarde, de esa bola nacería un nuevo escarabajo, de ahí, la analogía con el hombre que muere y es enterrado para después renacer, tras su paso por las aguas, a una nueva vida.
El valor del escarabajo como amuleto aún se mantiene, especialmente representado en el típico escarabajo egipcio de color azul. Se trata de un amuleto que atrae la buena suerte en momentos difíciles y cambios importantes, no en vano el color azul produce una sensación de calma y profundidad, a la vez que favorece el espíritu de aventura y el despego material.
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